Capita in alcune giornate fortunate, di trovarsi in un mare pieno di colori e di scoprire che le idee si mettono a cavalcare le onde. Allora, le vedi che girano e saltano e si rincorrono. E tra gli spruzzi, senti le voci che parlano di foto e colori e soprattutto di cambiamento. Perchè, si sa, e chi non lo sa farebbe meglio ad impararlo, le idee cavalcano le onde per rincorrere il cambiamento. Può capitare di cambiare semplicemente taglio di capelli, oppure di cambiare ristorante, o magari di cambiare città. Ma quando le idee cominciano a cavalcare, puoi star certo che qualcuno, da qualche parte, in qualche modo si sta lasciando trascinare dal cambiamento.
Oggi le ho viste le onde.
E le vedo anche adesso.
Così mi fermo qui, sulla riva, e in silenzio aspetto.
Cosa aspetto, dite voi. Di vedere in lontanza qualcuno che magari riposava o camminava o guardava appoggiato al davanzale della finestra e che all’improvviso si alza, si volta e comincia.
Comincia a cavalcare il cambiamento.

E l’inizio del cambiamento, anche se può non sembrare, vuol dire già aver vinto.

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Ocurre, en algunos días afortunados, que nos encontramos en un mar lleno de colores y descubrimos que las ideas se ponen a cabalgar sobre las olas. Entonces las ves que giran y saltan y se persiguen. Y entre las salpicaduras oyes las voces que hablan de fotos, de colores y sobre todo de cambios. Porque, se sabe, y quien no lo sabe haría bien en aprenderlo, las ideas cabalgan las olas para perseguir el cambio. Puede que sea simplemente un corte de pelo, o un cambio de restaurante o tal vez un cambio de ciudad. Pero cuando las ideas empiezan a cabalgar, puedes estar seguro de que alguien, en algún lugar, de algún modo se está dejando arrastrar por el cambio.
Hoy he visto las olas.
Y las veo ahora también.
Así que me paro aquí, en la orilla, y en silencio espero.
Qué cosa espero, diréis vosotros. Ver en la lejanía a alguien que tal vez descansaba o que caminaba o que miraba apoyado en la ventana y que de repente se levanta, se da la vuelta y comienza.
Comienza a cabalgar en el cambio. 

Y el principio del cambio, aunque pueda parecer que no sea así, quiere decir ya haber ganado.

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